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domingo, 14 de enero de 2018

¿Buscas un Maestro?

En ocasiones las personas van crónicamente de una técnica a otra, de un maestro a otro, de una tradición a otra, buscando ese algo especial, esa enseñanza especial, esa relación especial, ese subidón especial que les permitirá acceder a la autocomprensión y liberación. Pero esto puede convertirse en un grave engaño, en una búsqueda interminable para evitar tener que mirar lo que está más cerca de casa y resulta, quizá, más doloroso. Debido al miedo y al ansia de encontrar a alguien especial que les ayude a ver con claridad, las personas a veces establecen relaciones de dependencia poco saludables con los maestros de meditación, olvidando que por muy bueno que sea el maestro, en última instancia somos nosotros quienes tenemos que vivir el trabajo interior, y ese trabajo siempre procede de nuestra propia vida.

Mindfulness en la vida cotidiana
Jon Kabat - Zinn
¿No crees que a los aikidokas nos puede suceder algo muy similar?

domingo, 7 de enero de 2018

¿Cómo podemos aplicar SHISEI en nuestro día a día?

En Aikido la palabra Shisei se refiere a la expresión de la energía y la fuerza que irradia una persona a través de su postura. Es un elemento de comunicación, según nuestra postura de guardia, el oponente recibe un mensaje acerca nuestro estado interior.

En muchas ocasiones es necesario controlar el mensaje que le llega a las personas con las que interactuamos: compañeros, clientes, asistentes a charlas ...

Es peligroso que la gente con la que te rodeas se sienta intimidada por ti. Si es el caso de tus compañeros de equipo, te acabarás quedando aislado y no confiarán en ti, por mucha solvencia técnica que tengas. Si es el caso de tus clientes, se marcharán con alguien que les resulte más fácil tratar.


Y para esto he descubierto que el concepto de “Mukamae No Kamae” es especialmente útil: Se trata de estar en guardia para que no se te escape ni un detalle, para poder reaccionar a lo que te dice un cliente o compañero, pero se trata de estar en guardia sin parecerlo, sin parecer una amenaza.

Esto lo estoy trabajando a día de hoy a través de 3 técnicas muy concretas:

1.- Mira a los ojos, sobre todo cuando escuches y cuando hables.

2.- Para que esta mirada no sea especialmente intimidatoria, sonríe un poquito. No lo fuerces, que si queda muy falso también se percibe.

3.- Cuando tienes que arrancar una conversación y no sepas bien cómo empezar o hayas sido interrumpido, prueba con decir: “¿Con qué puedo ayudarte?”


Y también hay que practicarlas para que la vez que pase algo que te moleste especialmente, sea una reacción natural. Exactamente igual que la técnica de Aikido: que salga sin pasar por el cerebro, de una manera natural y fluida.


Morihei Ueshiba dice: "Libera en ti mismo el poder de la visualización, haz el gesto apropiado para que el oponente caiga de la manera que lo has visualizado... y caerá".

Por Nestor Salceda